domingo, 22 de enero de 2012

Primavera


Tenía seis o siete años, la despreocupada ignorancia de los que en aquel entonces eran pobres pero honrados.
Su educación se limitaba al respeto a los demás y a los primeros trabajos que ya hacía tiempo realizaba. Lo demás, leer, escribir, por ejemplo, eran solo un cuento imposible reservado a los señoritos, pero no había ni tiempo ni ganas para la envidia, las cosas eran como eran y punto, como no se conocía otra cosa tampoco es que la echaran en falta y no se quejaban de nada.

Si hacia frío se pasaba frío, calor pues calor, si la comida era mala o no había tocaba pasar hambre. Cuando te ponías enfermo o te curabas o te morías y punto. Eso estaba claro ya se le habían muerto. Pero a todos sus conocidos les pasaba lo mismo. No se estaba entonces todo el tiempo lloriqueando, sé aguantaba uno y trabajaba, y si tenía tiempo se divertían y jugaban. Eran niños duros en tiempos aun más duros, niños en la autentica esencia de la palabra, cuando podían jugaban y se permitían por unos instantes sentirse especiales o simplemente uno más.

El problema surgió porque su mundo, limitado por su pueblo y poco mas, había cambiado, algo de unas esperanzas perdidas y una guerra también perdida, algo de la traición de los de siempre. Esto debía ser por lo que últimamente se pasaba más hambre y todos estaban de mas mal humor. Muchos de sus conocidos jóvenes apenas unos años mayores, hermanos, tíos, vecinos, incluso mujeres y niños habían desparecido y la verdad era que la gente evitaba hablar de ellos, parecía como si el miedo les impidiera hacerlo y así seria de hecho durante años.

Luego llegaron los soldados. La gente mayor estaba asustada, los niños por el contrario estaban contentos pues representaban una novedad, pronto tendrían motivos de arrepentirse. Con los soldados, sin tener claro quien trajo a quien, volvieron los curas, de hecho más curas que nunca, ahora que ya casi les habían conseguido olvidar. La verdad es que a los curas se les tenía cierta manía siempre estaban mangoneando y manoseando, muchos mayores pensaban igual y les decían que tuvieran cuidado con ellos.
Los únicos contentos eran los ricos los señoritos se pasaban el día mandado y dando discursos, amenazando con que más de uno se iba a enterar, humillado a la gente y obligándola a ir a misa con lo aburrida que era y encima hacia buen tiempo, como para estar encerrados, pero después unos amigos faltasen porque tenían que trabar y mandara a la guardia civil a traerlos, después que el nuevo alcalde dijera a gritos les iban a enseñar a palos y que se iban a repartir muchas hostias, después de ver como volvieron, la gente dejo de protestar y fue a misa.

Lo único bueno era que el pueblo tenia por primera vez cine y aunque antes de la película hubiera que cantar y aguantar las cosas del calvo bajito que ahora mandaba. La película en si no estaba mal casi podía uno pensar que las cosas mejorarían ,que feliz es la ignorancia.

Una noche vieron a su casa y se llevaron a sus padres, algo habrán hecho, es lo único que les dijeron .Su padre era pastor su madre solo una madre, es verdad que no era mucho de ir a misa, pero no entendía por qué esto era tan grave. Desaparecieron sin más nadie sabía donde les podían haber llevado pero al cuartel ninguno del pueblo se acercaba desde la primavera eso lo sabia hasta él ,pero aun así fue solo consiguió que le pegaran un culatazo en el estomago y le echaran entre insultos diciéndole que aun tenia mas suerte de la que se merecían los de su calaña.

Fueron muchos días de hambre y miedo ,noches en vela pensando en sus padres ,pensado en porque nadie le hablaba directamente ,estaba completamente abandonado, nadie se preocupo de llevarle ni un triste mendrugo parecían que tuvieran miedo de contagiarse ,pero la enfermedad más peligrosa ya se había extendido y todavía tardaría muchos años en desaparecer y aun así siempre quedarían secuelas era la clase de mal que afecta a varias generaciones. Con todo lo peor estaba todavía por venir.

Por fin vinieron a buscarlo a él también, tenía miedo mi estaba medio muerto de hambre, pero pensó que a lo mejor lo levarían con sus padres en lugar de eso lo metieron a golpes en un camión con otros niños, los levaron lejos, los raparon y limpiaron con una manguera a presión les pusieron una especie de uniforme y luego varios de esos que iban con las camisa azules y las boinas rojas le dijeron que a pesar que no lo merecían, a pesar de los de los crímenes de sus padres, a pesar que eran escoria. Como eran jóvenes quizá con mano dura aun se les podía enseñar a obedecer a sus superiores, aprenderían los valores nacionales y católicos de los vencedores.

Eran huérfanos, eran los hijos de los vencidos quería que odiaran a sus padres, pero solo les mostraron odio, habían dejado de ser niños, iba ser imposible engañar a quien se trataba de ese modo.
Sopas claras, espesas de humillaciones, corazones negros repartiendo negros mendrugos. La falsa piedad husada como arma. Gloria a los vencedores, escarnio a los vencidos. Los humildes quisieron alzar la vista con orgullo pero pagaron con sangre su delito.

Era nada más y nada menos que el principio de el periodo más oscuro de la historia porque habiendo visto la luz al final del túnel volvíamos otra vez a las tinieblas.


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