domingo, 5 de febrero de 2012

Mary & Jack


María Ana Expósito Moreno tenia 15 años, cuando llego con su familia a las minas de Jaén. Su padre Pedro era entibador y había conseguido trabajo en una mina que una compañía inglesa tenía en las montañas cerca de Andújar


Eric Nichols, era el hijo del capataz ingles, tenía 21 años, ayudaba a su padre y a pesar de que eran trabajadores como la familia de María las diferencias de clase eran grandes y todavía más grandes eran las diferencias culturales, pese a todo, el amor no entiende de barreras y no tardaron en enamorarse. Y lo que es más difícil casarse.


Nichols encontró trabajo en Inglaterra en los muelles de Londres, les pareció mejor que la mina, que ya había enfermado de silicosis a Pedro y matado a un hermano de Nichols llamado John en un derrumbe. Se despidieron de todos y emprendieron viaje hacia Gibraltar donde embarcaron rumbo Inglaterra. Y remontar el Támesis hasta Londres. No tuvieron suerte en su nueva vida, poco después de llegar Nichols contrajo una enfermedad que le llevo rápidamente a la tumba.


María Nichols tuvo que buscar trabajo en lo que pudo, no lo tuvo fácil, tuvo que limpiar cocinas, lavar ropa y trabajos similares. Era extranjera y no dominaba bien el idioma, fue de mal en peor hasta que se vio obligada a vivir en la calle, en los peores barrios como Saint Giles, desesperada cayó en la profesión más vieja del mundo.  Un día en Whitechapel un cliente que cosa rara parecía un caballero y eso con lo peligrosa que era la ciudad, era algo a tener en cuenta, parecía que se había encaprichado con ella, pensó que su suerte iba a cambiar, se llamaban por sus nombres.
Él le llamaba Mary Ann y ella le llamaba Jack y lo demás ya es historia.

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