viernes, 18 de abril de 2014

Poesía XXII


Flores de sangre brotaron
sobre la piel torturada
por semejante traición
la sangre reclama sangre
que equilibre la balanza
arde en sus venas con fuerza
el fuego de la venganza
las tinieblas de su alma
muros de muerte levantan.

Frota con sal en sus llagas
cuando se anhela partir
ningún sol alumbrar alcanza.
Dulzuras sin esperanza
saber que ha de existir
sufriendo con el tormento
hasta que llegue el momento
de vengarse y descansar.


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